No importa cuál es su negocio, no importa el rubro en el que este, hay una verdad ineludible: “Su negocio le tratará como usted le trate”.
Si a su empresa usted no le dedica sus mejores esfuerzos, no espere resultados extraordinarios.
Al éxito no se le puede engañar: Usted tiene que dar lo mejor de sí mismo la jornada completa. Día tras día.
No se puede triunfar por horarios o por semanas… usted se tiene que conectar con el negocio todos los días. Es todos los días o no lo es.
Y esto no es trabajo duro, es trabajo inteligente. No es cuestión de estar ocupados, sino de ser efectivos. El señor éxito sabe que con entusiasmo nada más, no basta. El señor Slim dice: “Fe, entusiasmo, dedicación y estrategias correctas”. Esa es una bonita fórmula.
El negocio es un reflejo de usted mismo como empresario. Su negocio dice mucho de usted. Empresarialmente su negocio es su marca personal, es su carta de presentación.
No importa si hay días difíciles, tiene que haber dedicación. No importa si las ventas van mal, tiene que perseverar. Tiene que haber disciplina. Grábese esta máxima: “Tarde o temprano la disciplina se impone al talento y a la inteligencia.” No hay negocios grandes sin disciplina.
fuente: mundo de millonarios



